viernes, 27 de abril de 2012

Tema 5. Autorregulación.


RESUMEN Y COMENTARIO CRÍTICO ARTICULO “AUTORREGULACIÓN DEL APRENDIZAJE ESCOLAR”.

El estudiante hoy en día está acostumbrado a estudiar y realizar actividades de manera solitaria más que conjuntamente. Este planteamiento actual habría que cambiarse e inculcar a los alumnos un aprendizaje más cooperativo. Este nuevo tipo de aprendizaje es mucho más ventajoso y beneficioso para ellos: se produce una interacción promocionante en las que las acciones de uno repercuten en las de los otros para la consecución de todos y cada uno de los objetivos, subyace la idea de solidaridad (tan perdida en los tiempo actuales), de esfuerzos conjuntos e interdependencia entre las personas. 

El problema que plantea este nuevo aprendizaje es el tiempo que hay que dedicarles a los alumnos a enseñarles a cooperar, puesto que éstos no nacen sabiendo trabajar juntos. En definitiva, podemos decir que el tiempo, el entrenamiento adecuado en las habilidades básicas requeridas y la corrección permanente del proceso de aprender a cooperar son los ingredientes críticos para la enseñanza de la cooperación. 

Hay dos autores (Slavin y Dansereau) que nos proponen tres técnicas válidas y aplicables a los alumnos de ESO y bachillerato que incitan a aprender a través de este nuevo tipo de aprendizaje, a través de la cooperación:

1.       Rompecabezas II. El profesor divide el tema en subunidades. Los estudiantes en grupos, leen la fracción del tema que les ha tocado. Después deben hacer nuevos grupos según la fracción: todos los que tienen la fracción 1 juntos, los que tienen la fracción 2 juntos y así sucesivamente. En este segundo grupo ponen en común la información, se aclaran dudas y se acuerda como se le va a explicar al resto. Una vez llegados a este punto, se vuelve al grupo de origen y cada uno  explica su fracción al resto del grupo que atiende, toman notas, preguntan… y al final de todo, se hace un examen individualizado sobre el tema tratado.
Existe esta técnica también aplicable a los profesores para que puedan vivirla en sus propias carnes.
2.       Equipo asistido de individualización: especialmente eficaz en matemáticas. Se forman grupos de 4 o 6 personas. Dentro de cada grupo se crean parejas A y B. Cada uno lee la hoja de instrucciones y seguidamente comienzan a resolver los ejercicios de la “hoja problema 1” y contrasta con su pareja lo correcto de las respuestas. Si A responde bien a las 5 primeras cuestiones pasa a realizar los ejercicios de la “hoja de problemas 2”, si no ha hecho bien estos primeros cinco ejercicios continua haciendo el resto de la “hoja problema 1”. Tras esto se realiza un “control 1” y si el alumno supera el 80% de las preguntas, su compañero B firma como que su compañero ha llegado al final del aprendizaje. Si no supera ese porcentaje estipulado, el profesor aclara las dudas y le proporciona el “control 2” que tiene que superar para que su compañero se lo firme.
3.       Cooperación guiada: se realiza en parejas. Es muy útil para el procesamiento de textos. El profesor entrega un texto divido en partes dotadas de sentido. Ambos alumnos de la pareja leen el fragmento del texto. El alumno A comunica al B de forma oral lo que ha entendido y éste, mediante una escucha activa, corrige los errores de A. ambos dialogan sobre la mejor manera de elaborar la información para que sea recordada. En el siguiente paso leen la segunda fracción siguiendo el mismo proceso  y se intercambian los papeles. Para subsanar posibles errores (centrarse demasiado en contenidos, verificar la pureza del proceso…) se sugiere la formación de triadas, un alumno C que haga la función de control.

Bajo mi punto de vista estoy de acuerdo con ésta parte del artículo en que hay que intentar enseñar a los alumnos a enfocar el aprendizaje hacia la cooperación y colaboración con el resto de compañeros. Pero pienso que esto es actualmente una tarea muy difícil de llevar a la práctica puesto que requiere un gran esfuerzo del propio profesor para  empaparse de estas nuevas técnicas, desconocidas para él (incluso someterse a ellas) para posteriormente enseñarlas a sus alumnos y, no todos los profesores están dispuestos a hacer esto. Quizás algo más fácil lo tenemos con profesores más jóvenes que tiene una mentalidad distintas a profesores que llevan ejerciendo su profesión 30 o 40 años, los cuáles supone un cambio en su manera de llevar la clase, en su manera de enseñar tradicional y en sus propia manera de pensar.

Otro aspecto y en principal sobre el que va este artículo, se refiere a la autorregulación del aprendizaje escolar. Por autorregulación entendemos el conjunto de mecanismos aprendidos durante toda la vida que permiten dirigir de forma constante y continuada la conducta propia.  Es importante resaltar el hecho de que se aprende a lo largo de la vida a autorregularse por medio de la práctica continuada, del esfuerzo, de la inversión de tiempo y la rectificación de errores. En esta práctica tiene un papel fundamental el profesor  ya que éste puede proponerse como modelo para que sus alumnos vean que el también lo hace y se motiven a hacerlo o puede ayudarles a través de la enseñanza directa (de dar instrucciones adecuadas para poder conseguirlo).

Existen tres técnicas que ayudan a que el alumno pueda autorregularse:
1.       Autoobservación: es que cada alumno preste atención a lo que hacen, dicen, piensan o sienten. Aprender esto es una tarea complicada en la que el profesor puede ayudar bastante a conseguirlo. La enseñanza de esto no es ni fácil ni breve: exige tiempo, instrucción continuada, práctica y correcciones.
2.       Autoevaluación: consiste en que el alumno emita un juicio sobre su propia actuación, que le servirá de guía para posteriores comportamientos. En función de este resultado la persona entra en la tercera técnica.
3.       Autorrefuerzo: incentivos externos o autoincentivos a corto plazo que hacen que los alumnos obtengan beneficios y eviten problemas que son capaces de anticipar. En este el profesor vigilará, en la medida de lo posible, que el alumno se autorrefuerce cuando debe.

Lo que se busca con todo esto es que el alumno aprenda a aprender, a construir los conocimientos propios, saber buscar y emplear la información, dar sentido y significado a lo que se aprende…es decir, convertirse en el verdadero protagonista de su aprendizaje. 

Para que la autorregulación pueda ser eficaz requiere, como he dicho anteriormente, condiciones e influencias favorables a su formación y que sea enseñado o estimulado desde periodos tempranos de crecimiento. Este proceso es muy complejo  por los niveles en que se expresa, tanto como sistema regulador general de la personalidad, como regulador de actividades específicas de la persona y por el extenso número de procesos y formaciones psicológicas que lo componen y se interrelacionan para su expresión, estructural y funcional.

Una dimensión importante en la autorregulación es la motivación. Hay que otorgarles un especial énfasis a las disposiciones motivaciones previas a las acciones para aprender. Hay que tener en cuenta sus intereses personales y en relación con las material y áreas de estudio. Hay que prestarles atención tanto a la motivación intrínseca (fuerzas motivadoras internas, la persona está motivada por la propia tarea, por el valor que tiene, su sentimiento de competencia…) como a la motivación extrínseca (fuerzas motivadoras externas, el alumno está motivado por los resultados de la actividad, por la recompensa que implica).  La interrelación entre ellas tiene un lugar privilegiado en el funcionamiento autorregulado del alumno.

Dentro de los componentes motivaciones requiere especial atención los elementos que tienen que ver con los objetivos y las metas ya que conforman una parte determinante en el mecanismo autorreguladorà planificación y orientación de la actividad, cuya claridad y buena elaboración permitirán la eficacia en el control de las acciones, así como la adecuada elección de los procedimientos que permitirán realizarlas, y en general influyen en la calidad del proceso y sus resultados. Ambas deben ser elaboradas con la participación del alumno, para que las hagan suya y no las vean como algo impuesto a la fuerza, hay que buscar algo que les motive.

Al igual que lo anterior, hay otros dos aspectos importantes como son las atribuciones y expectativas del alumno. Éstas inciden en la eficacia de los actos y en el control sobre las consecuencias de los mismos. Las atribuciones suelen provocar las expectativas. La autorregulación está condicionada por las expectativas de logro, control y eficacia. 

Otro aspecto importante dentro de la autorregulación lo ocupa la metacognición. Es decir, el conocimiento que el alumno tiene de sí mismo. Conocerse en toda su integridad para así poder lograr una adecuada autovaloración.  

Si nos situamos en la actividad del aprendizaje existen un conjunto de momentos esenciales que se expresan en la regulación de la misma:

-        -  Etapa referida a los incentivos de la acción,
-       -   Momento de orientación y planificación,
-        -  Etapa de ejecución de las acciones pertinentes y
-        -  Momento de control o autocontrol de la actividad.



En mi opinión, de este última parte del artículo decir que estoy de acuerdo en muchas de las cosas que dice. Estoy absolutamente de acuerdo en el papel fundamental que juega el profesor en la autorregulación del alumno à  Éste sirve de puente para  el tránsito de la regulación externa a la autorregulación. Y también creo que los adultos también juegan su papel al igual que el profesor, los padres tenemos que ayudar al niño durante el tiempo restante que no está en la escuela a conseguir que se autorregulen… podemos servirle de ejemplo o modelo y así reforzar aquello que han aprendido en la escuela, ayudarlos a extrapolarlos a todos los ámbitos de su vida, no solo al ámbito escolar. 

Estoy de acuerdo también con las tres técnicas que sugieren para llegar a la autorregulación (autoobservación, autoevaluación y autorrefuerzo)… pero al igual que con la primera parte del artículo creo que no todos los profesores están dispuestos a ayudar a los alumnos, puesto que están acostumbrados a una metodología y un punto de vista diferente y esto resulta bastante chocante para ellos, supone realizar por su parte un gran esfuerzo que no todos están dispuestos a hacer. Por lo que creo que actualmente, no se hace y costaría mucho trabajo que se llegue a realizar.

El aspecto motivacional, para mi punto de vista, creo que es muy importante porque si los alumnos no se sienten motivados, no lo harán. Si ven que es algo que les han impuesto no lo harán y si lo hacen será de mala gana, para pasar el rato hasta que se vayan a casa. Por lo que creo que es importante que el alumno forme parte activa de todo ese proceso, que ayude a crear los objetivos y las metas… que sea el personaje principal de su propio aprendizaje. Creo que si el alumno no está inmerso en ese proceso, no logrará llegar al final de éste, terminará abandonándolo. 

También opino que las atribuciones y las expectativas que tenga el sujeto o alumno es muy relevante… puesto que si él cree que no lo conseguirá no lo hará… no luchará por conseguirlo. Y a todo esto va unida la metacognición que es también fundamental, conocerse a uno mismo y saber cuáles son sus necesidades.

En general, estoy bastante de acuerdo con lo que se dice en todo el artículo. Con lo principal que me quedo es que la autorregulación hay que ir enseñándola desde que el niño es pequeñito y que éste tiene que convertirse en el personaje principal de su aprendizaje (formar parte activa de él), si no lo hace le será muy difícil llegar a autorregularse. Y, que en este proceso el profesor y los adultos tienen bastante peso e importancia, ya que sin ellos tampoco podrá llegar el alumno al final del proceso.